
Hace varios años en la nominación de una calle a un fundador religioso, el sacerdote que la bendijo rezó junto al gobierno municipal, alumnos y religiosos, un padrenuestro para que: ¡Dios concediera un milagro que permitiera la beatificación del fundador! El mundo al revés. Los congregantes necesitaban tener un fundador santo. Observen la esquina de la iglesia de Capuchinos y verán una
pequeña imagen del “pobrecillo Francisco”, y un azulejo con el nombre del prior que decidió poner esa imagen en la pared del templo. Para mayor honor y gloria del prior. La imagen del Rocío en Pl. Aladro en contraposición con el bello y colorido azulejo en la pared de Santo Domingo es feísima. Para mayor prestigio del hermano mayor de la hermandad. Las diversas coronaciones canónicas de vírgenes, cargadas
de oro y pedrería para mayor gloria del hermano mayor, su séquito y el Sr. Obispo. “Vanitas vanitatum omnia vanitas”