Marchas de Semana Santa

Llega la Semana Santa. Si en Navidad a Jesús niño le besamos los pies en la misa del gallo, en cuaresma ese mismo Jesús ya adulto es objeto de besa pies y besamanos, que incluso hacen peligrar la policromía de las imágenes.

Dios baja a nuestro terreno, lo tenemos cerca, lo mecemos al son de músicas como ocurre con la marcha procesional Cachorro mío, de trompetas y clarines que estremecen ante la imagen que en 1682 salió de la gubia de Ruiz Gijón. Esta imagen del Cristo de la Expiración, es una de las mejores del barroco. Es el Cristo de los gitanos de Triana.

 

Nuestro Cristo de la Expiración, en Jerez, también Cristo de los gitanos, es singular por la vela marinera que cuelga de la cruz. El compositor jerezano Alvarez Beigbeder en 1921 compuso una marcha procesional dedicada a esta imagen. Es como una oración muy andaluza, que en ciertos momentos parece que llora de sentimientos de ternura ante ese Cristo en la Ermita de San Pedro González Telmo, que domina toda la Plana, lugar por donde se extendió el Jerez de los pobres, en las antiguas playas de San Telmo, patrón de los marinos, como una nueva Triana, barrio de los marineros.

 

Alvarez Beigbeder compuso marchas a las vírgenes de la Amargura, del Valle, de la Soledad, a la del Rosario de Cádiz, la Virgen del Desamparo de la hermandad del Prendimiento. “Al pié de la cruz” la compuso con 18 años. Hasta dieciséis marchas se le tienen reconocidas.

 

Jerez ha dado muy buenos compositores de marchas fúnebres. Además del mencionado Alvarez Beigbeder, son compositores de marchas, Moisés Davia, Márquez Galindo, Muñoz Rivera, Joaquín Villatoro, Orellana… No hay que olvidar Antonio Quintero, que junto a León y Quiroga, escribió canciones memorables como “Penita, pena”, “Y sin embargo te quiero”, entre otras, que forman parte del patrimonio sentimental de los andaluces, con tanto sentimiento como las marchas fúnebres.

 

“Valle”, “Amargura”, “Desamparo”, “Esperanza de Triana”, “Como un clavel”, son signos inequívocos de la Semana Santa. Cada persona tiene su marcha particular, aunque “Amargura” y “Valle” sean las mas conocidas. Cuando se unen música, incienso, azahar, luz de los cirios, la noche, se puede crear un ambiente mágico y emocionante. La procesión va por dentro. No juzgaré si esto favorece el compromiso cristiano o se queda en emoción. De cualquier modo es un signo de identidad de la mayoría del pueblo andaluz.

 

La marcha a la “Virgen de los estudiantes” de Sevilla, está basada en el “Gaudeamus igitur” que se canta en las universidades. La letra tiene estrofas sobre las mujeres hermosas, laboriosas, amables y otros adjetivos. “Alegrémonos pues, mientras seamos jóvenes. Tras la divertida juventud, tras la incómoda vejez, nos recibirá la tierra”. Nada apropiado para una marcha fúnebre. “Los campanilleros” es otra música muy interpretada, que fue en determinada época prohibida, por lo alegre que es. Joan Manuel Serrat puso música a “La Saeta” de Machado y ya forma parte del repertorio de pasión. Aportación de Cataluña. La “Marcha fúnebre” de Chopin que ha sido interpretada por Andrei Gavrilov en el teatro Villamarta, la semana pasada, también está adaptada al acompañamiento de los pasos.

¡Música maestro!

(Publicado en Diario de Jerez febrero de 2008)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Acerca de republicadecuartillo

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