Celíacos

Victoria, una niña de nueve años, que hacía la Primera Comunión en Jaén, se diferenció de las demás compañeras por padecer la enfermedad celíaca. El sacerdote, profesor de liturgia, cumplió con el Código de Derecho Canónico y le dio la comunión con vino. Ante la protesta de los padres, el sacerdote hizo unas declaraciones comparativas con el matrimonio de los homosexuales. Argumentó el sacerdote que se está utilizando este hecho para realizar una campaña de desprestigio de la Iglesia. Criticar la declaración 414 elevada a dogma en el IV Concilio de Letrán del año 1215., es hacer campaña contra la Iglesia. ¡Qué cosas! Lo mismo le ocurrió a otra niña de Dos Hermanas. Las personas celíacas tienen una intolerancia permanente al gluten contenido en cereales como el trigo, la cebada, la espelta y otros. No está presente esta proteína ni en el maíz ni en el arroz. Es una enfermedad grave que se controla cuidando los contenidos de la alimentación. Una de cada doscientas personas tiene esta enfermedad. Así que los infantes celíacos que hacen la primera comunión lo tienen que hacer con vino consagrado. Así lo recordó la Conferencia Episcopal española en su 191 asamblea del año 2003. Un kilo de pasta con gluten viene a costar, según la cadena de alimentación Eroski, unos 0,60 € y esa misma cantidad sin gluten 5,76 €. Estas personas, que su medicina es la alimentación, no reciben ayuda del SAS, ni del Ministerio de Sanidad. Jesús usó pan ácimo, según la costumbre judía en su última cena. No sabemos si mas o menos blanco, o mas o menos integral. El Diccionario acepta como “pan” a una porción de masa de harina, “por lo común de trigo…”. Jesús era judío, y la costumbre judía se extendió, ya como signo sacramental, a todo el mundo a través de los católicos, incluso en áreas donde el trigo y el vino eran desconocidos. En algunas eucaristías en las que participé en mi juventud en Guayaquil (Ecuador), comulgábamos con pan de las comunidades de los barrios, que era de maíz. Lo mismo me ocurrió en Bogotá, donde la alimentación base se hacía con las “arepas”, tortitas de harina de arroz o de maíz. Los estudiantes de la Universidad Nacional, me regalaron un “pan de Viena para el pobre europeo”, como un cariñoso obsequio, dada su escasez. Con el vino ocurría lo mismo. Era el buen ron colombiano lo que se utilizaba. Si Jesús hubiera nacido allí, los hubiera utilizado, y ahora estaríamos comulgando con pan de maíz y ron de caña. “El sábado está hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado”, nos recordaría Jesús, cuando le dijeran que el canon 924 del Derecho Canónico de 1983, reformado por Juan Pablo II del Derecho Canónico de 1917, dice cómo debe ser la hostia para la consagración, y que el canon 925 autoriza a comulgar bajo la especie de vino. Hay 1.751 cánones.¡Uf! ¡Menos mal que Jesús abolió miles de normas judías!

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Acerca de republicadecuartillo

Soy de Jerez y me interesa todo lo humano y todo lo divino
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