Antenas de telefonía

Los diez casos de cáncer, a lo largo de varios años, en la sede del BBVA de la calle Larga de Jerez de la Frontera, crearon alarma entre los trabajadores. ¿Qué pasa? preguntaban al Comité de Empresa. Por iniciativa de José Manuel Ocaña, entonces presidente de la Asociación Española contra el Cáncer de Jerez, y trabajador de esa oficina, el Comité se dirigió a la Delegación Provincial de Salud Laboral, en la calle Barbate, de Cádiz. Se aportó información del estudio de base sobre las otras oficinas financieras de la calle Larga jerezana, y en ninguna otra se daba ese porcentaje de casos de cáncer.

En esa oficina bancaria concurrían varias circunstancias: un transformador de Endesa que suministraba electricidad a la zona, unos acumuladores de energía eléctrica para los ordenadores, y las grandes antenas de telefonía que en la calle Judería, trasera del banco, se elevaban en el edificio de la antigua Telefónica de España.

 

Después del estudio, minucioso, que realizó la Delegación provincial, concluyeron que las emisiones electromagnéticas estaban por debajo de lo permitido por ley. Lo cierto es que el porcentaje de casos cancerígenos y de muertes era muy superior a otras entidades. El BBVA no dio facilidades a la Universidad de Cádiz para que completara un estudio epidemiológico, ¡que palabreja!, sobre el problema.

 

En las revisiones anuales que se hacían en el BBVA, a una compañera le dijeron: “tiene usted que dejar de fumar, porque los pulmones los tiene mal”. La trabajadora contestó: “Pero doctor, si yo nunca he fumado”. Era fumadora pasiva. Ahora han prohibido fumar en locales públicos cerrados. ¡Cuántos habrán muerto de cáncer sin fumar! Leo días pasados que las mujeres que durante diez años han tomado la píldora anticonceptiva son más proclives a tener cáncer de útero. La ciencia adelanta. ¿La píldora hasta ahora no tenía esos efectos malignos secundarios? La talidomida, fármaco para evitar las arcadas en las embarazadas, que tanto niño malformado creó, fue prohibida para contrarrestar las náuseas. El amianto después de largos años de campaña sindical en contra de su utilización, ha sido prohibido. ¡Cuántos depósitos para agua de amianto en las barriadas populares y techos de Uralita!

 

Las antenas de telefonía móvil, dicen que emiten radiaciones que no afectan a la salud, pero ¿dirán lo mismo dentro de unos años, cuando la ciencia avance? Existe un principio, firmado por España a instancia de la Organización Mundial de la Salud, llamado de “precaución”. En caso de duda se tienen que eliminar las causas posibles de inducción a enfermedades.

 

Sobre las antenas de telefonía móvil existen informes científicos contradictorios, y por lo tanto en caso de duda la interpretación beneficiosa debería ser para la ciudadanía. Ahora ocurre lo contrario: en caso de duda el beneficio es para las poderosas empresas de telefonía.

 

Los ayuntamientos, la Gerencia Municipal de Urbanismo de Jerez también, debería mirar con ojos cariñosos el principio de precaución, porque el “derecho a la ciudad” es de los ciudadanos que habitan en el municipio, y hasta ahora solo hay normativa sobre el impacto visual de las antenas de telefonía móvil y no sobre su impacto en la salud ciudadana.

Contradicción: ahora no podríamos vivir sin teléfono móvil.

(Publicado el 22.01.2008)

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