En el año 411 antes de esta era, se representa la comedia de Aristófanes “Lisístrata”, sobre la huelga de las mujeres griegas contra la guerra en la que participaban sus maridos, con sus muertos, sus heridos, la pobreza. Una huelga en la que no se acostarían con sus maridos hasta que terminaran la guerra. Y lo consiguieron. Siglos después, en 1917, las mujeres rusas se declararon en huelga e hicieron claudicar al Zar Nicolás II. El gobierno provisional garantizó el voto a las mujeres.
El día de la huelga fue el 8 de
marzo en el calendario gregoriano. Los asesinatos, la violencia, violencia sexual, por ser mujeres, se tienen que terminar. El protagonismo de la lucha es de las mujeres. Los hombres tenemos que participar, pues nos afecta a toda la sociedad. Pero se nos olvidan las dificultades de las condiciones sociales: 9 de cada 10 pensiones de viudedad son mujeres, en los desahucios a pensionistas, en las horas dedicadas al cuidado (3 horas y 46 minutos diarios), en la falta de guarderías públicas, en la escasez de residencias geriátricas…
Las condiciones sociales forman parte de la libertad.