

Ha comenzado el curso escolar. Los problemas sin resolver surgen de nuevo, como Ave Fénix que se retroalimenta de sus propias cenizas. La precariedad en el trabajo es el ataque mas perverso a un trabajador, sea de la rama profesional

que sea: se les niega la posibilidad de futuro humano y social. A las interinas de la enseñanza les dan de baja finalizado el curso, y esperan hasta septiembre para darles trabajo en una localidad diferente u otro colegio; para sustituir bajas durante un curso, unas semanas o unos meses. Cambio de piso de alquiler, traslado enseres, vehículo propio… La formación de una familia, con posibilidad de crianza, es complicada. Poco a poco los diferentes gobiernos andaluces van erosionando la vocación del enseñante. “¡Pero si yo tengo vocación de enseñante! Me están provocando una depresión” Me comenta una afectada. Los niños, los jóvenes, tienen derecho a una educación que no sea a costa de la salud de los enseñantes. Una vocación castigada para uno de cada cuatro enseñantes. Hay que arreglar esta situación, por el bien de Andalucía.















Una ley de Newton dice: “toda acción provoca una reacción”. Casi lo mismo que: “Quien siembra vientos, cosecha tempestades”. El problema entre la “causalidad y el efecto” la comenzó el filósofo Aristóteles. En 1971 durante el franquismo, el obispo de Huesca, Javier Osés, afirmó en una conferencia, que la causa de la pobreza tenía su origen en la existencia de la riqueza. Fue muy contestada por la derecha. Cuando se participa en reivindicaciones sociales, políticas, sindicales, hay que ser muy conscientes que las acciones y declaraciones tienen repercusión. Si Ciudadanos “pacta, no pacta, pacta, pero no hay pacto” con el partido VOX, los afectados en sus recortes de derechos reaccionan. Ciudadanos acudió a la manifestación del “Orgullo”. Esto originó una reacción que a su vez provocó la contestación contra el ministro Marlaska.
En tiempo de la dictadura de Franco los que actuábamos éramos conscientes que “nos podía caer la del pulpo”. Conseguir los derechos costó lágrimas, sudor y sangre. No se puede ir de la mano con los que quieren devaluar nuestra débil democracia. Hay que leer a Helder Cámara.
segregación y maltrato» que han sufrido a lo largo de la historia, también por parte de los cristianos. Gracias Francisco.





