“Ni contigo, ni sin ti, tienen mis males remedio. Contigo porque me matas y sin ti porque me muero”. Copla que aparece en las recopilaciones de Antonio Machado padre. Existen otras muchas letras de canciones que inciden en unir una cosa y la contraria. Otro ejemplo puede ser: “Cuando quise, no quisiste, y ahora que quieres, no quiero. No te fíes niño hermoso, del ala de tu sombrero”. También Jacques Brel, cantautor belga, cantaba:
“”Ne me quitte pas…” No me dejes, no me dejes. Debemos olvidar. Todo puede ser olvidado…»
Estas cosas me venían a la cabeza cuando desde las elecciones de abril, la discusión se agriaba en cada declaración entre PSOE y Unidas Podemos. En Jerez se trataba de Ganemos, I.U., Podemos, PSOE. “Líneas rojas”, información dispar entre diferentes opciones. Y todos perdieron, eso sí: “ganando”. En España todos los progresistas contra los progresistas. No hace falta más que cada grupo se comporte como sesudos tertulianos de TV y radio. ¡A degüello! Existe una experiencia entre los antagonistas capital y trabajo, enemigos históricos, pero que son capaces de llegar a acuerdos en horarios, salarios, vacaciones, formación profesional, “los flecos”, producción… aunque a veces otros que van a la raíz de los problemas ven derrota sindical. Pero no se puede ocultar un desamor a veces violento entre CCOO, UGT, CGT, CNT… En España entran en juego los partidos estatales, que dicen un por un lado: “con los independentistas no, con nosotros tampoco” y a la vez acusan de no ser capaz de formar gobierno. Mejor sería para todos, explicar cuál es su programa, y, mas importante: de dónde sacarían el dinero para financiarlas. Todos sabemos que los presupuestos y la contabilidad constan de Ingresos y Gastos. No se olviden.




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Como dice el gran cocinero Carlos Arguiñano. Hace unos días, Oxfam Intermón ha publicado un informe sobre la brecha salarial entre los directivos del IBEX 35 y los salarios de sus empleados. Afirman que estas empresas priorizan remunerar a los propietarios, los accionistas, en detrimento de la gran mayoría que son sus trabajadores, sus proveedores, los consumidores y contra la sociedad en general. Estas empresas cuentan con ventajas pues hay leyes para deducir importes en su fiscalidad; en conjunto dos veces y media más deducciones que el importe de la recaudación del impuesto empresarial. La empresa de servicios financieros Credit Suisse ha publicado que el número de millonarios en España, los que tienen un patrimonio de más de un millón de dólares, son unos 224.000, cifra que varia cada año. De éstos, los ultrarricos, los que tienen un patrimonio superior a 50 millones de dólares, son 1.390 ricos entre los ricos. También se ha publicado el VIII Informe FOESSA con un apartado sobre Andalucía. Afirma que el PIB en Andalucía es 5.705 € inferior al conjunto de España, “…con tasas de pobreza monetaria y de desigualdad más altas… y tasas de paro sustancialmente más elevadas que las registradas en el conjunto de España”. Igualmente la exclusión económica afecta a un 32,7% de la población. La revista FORBES ha publicado hace unos días la lista de ricos españoles. El primero con un patrimonio de 50.400 millones de €. Repasando hasta el número 375 con más de 90 millones €, hay cinco familias de Jerez.
Cuando leía la leyenda de Bécquer “Maese Pérez el organista”, que me indicó mi madre junto a “La promesa”, era yo adolescente, y un escalofrío me recorrió el cuerpo, cosa que aún me pasa al volverlas a leer, o ante un misterio inesperado. La leyenda de “Maese Pérez” se desarrolla en Sevilla, en el convento de Santa Inés. Esta lectura me remontaba a mis catorce años y mi paso por la Iglesia de Santa Ana en la barriada “La Plata”. Se me agolpan aquellos años deambulando con otros amigos por el interior de la iglesia, entonces regentada por el párroco ecónomo, Don Anselmo. Cuando se celebraba una misa de difuntos se colocaba el catafalco, cuatro hachones, un crucifijo, el toque de campana con un sonido espaciado de un golpe tras otro. El Sochantre era un hombre mayor, misterioso, de muchas arrugas, de voz muy grave y canto lúgubre. Cantaba con una mano tapando la oreja izquierda. Si mal no recuerdo cantaba “Dies irae, dies illa”, que todavía me sobrecoge al escucharla. Existían funerales de tres categorías y uno de pobres. En los de primera a los monaguillos los vestían con dalmáticas y el oficiante capa pluvial. Al comienzo a los jovencitos,
por la noche nos daba miedo ir a cerrar la puerta de entrada. Había que atravesar toda la iglesia a oscuras, en “tinieblas”. Hay un dicho que dice: “Al principio los monaguillos tenían miedo a los santos, después, los santos le tenían miedo a los monaguillos” Uno de ellos, muy valiente, les ponía las manos, movibles, cambiadas, para risas del resto. La prueba de hombría se realizaba en el campanario, en ocasión del repique de campana,

Mujeres que abandonan los trabajos para cuidar a un familiar y ven peligrar el futuro de su propia vejez. El atraso de las prestaciones provoca que cada día haya mas personas que son reconocidas, en uno de los tres tipos de dependencia, que mueren antes de recibir la prestación. La actual admi















